En Sunchales se fabricó la primera trilladora del mundo

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Leonel Rotania, hijo de uno de los propietarios de la empresa que patentó el proyecto, vive en Tucumán y recuerda con lucidez cómo se concretó, en la década del 20, la ilusión de cuatro inmigrantes italianos.

PIONEROS. Esta es la primera cosechadora «automotriz» del mundo. Fue fabricada en la Argentina en 1929 y de cuyo modelo surgieron las actuales. LA GACETA /ARCHIVO

Es hijo y sobrino de inmigrantes italianos que en 1929 fabricaron la primera trilladora autopropulsada del mundo. Esos tiempo no los olvida. Pasó el tiempo y la vida, que le dio alegrías y tristezas, lo encuentra hoy, próximo a cumplir 87 años -el 28 de enero-, lúcido y con sus recuerdos como todo hubiese ocurrido ayer.

Leonel Rotania esperaba a LA GACETA Rural apoyado en su bastón para contarnos lo que vivió en su Sunchales natal, cuando su padre y sus tíos trabajaron para cumplir un sueño que tuvieron cuando llegaron al país, allá por 1910. Después de presentarse, se sentó a la cabecera de una sencilla mesa. Y comienza a leer, sin anteojos, lo que había escrito antes de nuestra llegada a su departamento, en la capital tucumana.

Fue una sorpresa que este hombre con una mochila llena de años leyera folletos sin ayuda y mostrara fotos de lo que fue la fábrica familiar en Sunchales, Santa Fe. De allí salió esa primera máquina que fue pionera de las actuales cosechadoras y trilladoras que se ven hoy desperdigadas en los campos de todo el mundo.

Don Leonel relató que Enrique, su padre, era el menor de los hermanos (AlfredoMiguel y Fernando) que fundaron la fábrica «Alfredo Rotania y Hnos», que en un principio se dedicaron a fabricar el famoso tubo mecánico lanza paja, que fue luego desplazado por la corta trilla, y de allí nació la idea de fabricar otro tipo de cosechadora.

«Mi tío mayor, Alfredo, pensó que debía mejorar las cosechadoras tiradas a caballo o tractores. Corría 1926. Creía que debía usarse el motor de la corta trilla también para impulsarla, y tener así tracción propia. De manera que en 1927 comienzan las gestiones para patentar ese invento y al tiempo se gesta la fabricación de cinco unidades de la llamada ?cosechadora automotriz?. El certificado de invención fue expedido recién en diciembre de 1929», cuenta Don Leonel, mientras su profunda mirada azul se clava en la foto amarillenta.

«Recuerdo que estaba por cumplir seis años y observaba el trabajo de ellos. Todos los días me prendía del alambrado para ver lo que estaban fabricando», agregó.

De esas cinco maquinas cuatro quedaron en el país. Una la adquirió una empresa de EEUU -la despiezaron en tres partes para poder cargarla en un gran avión-. Después de esta compra la mejoraron rápidamente y se logró lo que hoy se ve en los campos.

«Cuando la empresa todavía estaba en manos de mis tíos y de mi padre fabricaron otros elementos muy importantes para la época: la máquina para cortar barras de manteca de la empresa Sancor, además de otros implementos como tractores, motoniveladoras, autohileradoras, niveladoras de arrastre, plataforma recolectora de maíz, equipos poroteros, equipos sojeros y molinos de viento. En 1956 la fábrica pasó a ser propiedad de varios primos varones y mía», apuntó Don Leonel.

La industria creció rápidamente y llegó a tener más de 400 empleados en la planta de 16.000 metros cubiertos. Produjo maquinarias para el país a través de más de 60 concesionarios, y también para Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Bolivia y República Dominicana.

En la década del 90 la crisis golpeó con fuerza al sector metalmecánico argentino y dejó a muchas empresas en el camino, entre ellas, de la de Don Leonel.

Ante la pregunta de cómo llegó a Tucumán, dijo que su hija lo trajo, ya que ella ejerce su profesión en la provincia. El quedó solo al fallecer su mujer.

Finalmente, Don Leonel comentó: «el prestigio de está fabrica pasó las fronteras y llegó a Detroit, la ciudad más industrial de EEUU; en su biblioteca industrial figura el ?Invento de Alfredo Rotania – Primera cosechadora automotriz del Mundo´, y cuya reliquia se encuentra en el acceso a Sunchales». Fuente: lagaceta

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